Existe una gran cantidad de información falsa sobre la toxoplasmosis, la cual sataniza el contacto con los gatos, haciéndolos ver como los únicos culpables del contagio a los humanos. Si bien es cierto que los felinos son los únicos capaces de eliminar los quistes que pueden infectar a las personas a través de sus heces, los malos hábitos de higiene son los causantes de la mayoría de las infecciones.

  1. La toxoplasmosis se transmite a través del pelo del gato.

Este es quizás el mito más difundido. Sólo las heces de un gato enfermo pueden liberar quistes infectivos, los cuales pueden contagiar a los humanos de 24 a 48 horas después de haber sido expulsados al ambiente. Además, un gato puede liberar estos quistes sólo durante un promedio de 20 días durante toda su vida. Luego de este período, el felino no podrá liberarlos más, incluso en caso de que se reinfecte. Esto reduce a una probabilidad casi nula el hecho de que un gato sea una fuente importante de contagio para las personas. Al contrario de lo que se piensa, la fuente de infección más común para los humanos es la ingestión de agua y alimentos contaminados (frutas y vegetales mal lavados, carnes rojas crudas o poco cocidas). Otra fuente de contagio consiste en transfusiones de sangre o trasplantes de órganos contaminados con el parásito.

  1. La toxoplasmosis es una enfermedad rara, prácticamente inexistente en la actualidad.

Se estima que un alto porcentaje la población mundial ha sufrido de toxoplasmosis en algún momento de su vida. Este porcentaje depende de la región geográfica y de las condiciones higiénico-sanitarias, y se cree que representa aproximadamente el 50% de la población mundial.  Sin embargo, la mayoría de los casos cursa de manera asintomática. En caso de producir signos, los mismos pueden ser: fiebre, malestar general, dolores musculares e inflamación de los nódulos linfáticos, pudiendo confundirse fácilmente con muchas otras enfermedades.

  1. Las mujeres embarazadas no deben estar en contacto con gatos.

Prácticamente todas las personas que han estado en contacto con gatos en algún momento de su vida poseen anticuerpos (es decir, protección inmunológica) contra la enfermedad. Por lo tanto, el verdadero riesgo existe cuando  una mujer se infecta por primera vez durante el embarazo, especialmente durante los dos primeros trimestres.  Si este es el caso, puede ocurrir la toxoplasmosis congénita, forma que puede resultar fatal para el feto y generar un aborto, o producir secuelas en el mismo, causando hidrocefalia, epilepsia, ceguera o­­­­ retardo mental. Los signos y síntomas pueden manifestarse meses o incluso años luego del nacimiento del bebé afectado durante la gestación. Si una mujer embarazada convive con gatos, debe mantener una buena higiene de la caja de arena, utilizar guantes para limpiarla y luego lavarse bien las  manos. Tomar en cuenta estas medidas básicas es suficiente para evitar un posible contagio.

  1. Todos los gatos pueden transmitir toxoplasmosis.

Falso. Como se ha comentado anteriormente en este artículo, sólo un gato enfermo por primera vez, puede producir heces potencialmente infecciosas durante un período de aproximadamente 20 días. Un gato puede adquirir la enfermedad a través de la ingestión de roedores, aves o reptiles infectados, o de carne cruda ofrecida por su dueño. Por lo tanto, un gato doméstico que no salga de casa, y que sólo coma alimento concentrado (gatarina) o carne bien cocida, tiene una probabilidad casi nula de contagiarse, y por ende representar una fuente de infección para sus propietarios.

  1. Si mi gato tiene al día su plan de vacunación y desparasitación, no puede infectarse de toxoplasmosis.

Lamentablemente no es así. El plan de vacunación de los gatos domésticos consiste en la vacuna Triple Felina (que los protege contra Rinotraqueitis, Calicivirus y Panleucopenia), además de la vacuna antirábica. No existe hasta la fecha ninguna vacuna para gatos (ni para humanos) que evite el contagio de esta enfermedad. Por esta razón es tan importante tener una buena higiene en el hogar en cuanto al manejo de las heces del gato, además de todas las medidas preventivas que han sido mencionadas.