Muchas veces llegan a consulta pacientes felinos cuyos dueños reportan que presentan  vómitos, apatía, decaimiento, inapetencia, pelaje opaco y perdida de la condición corporal. Pocos se dan cuenta de que su mascota esta pálida o como refleja el título del artículo, están amarillos.

Esta coloración amarilla que se observa en algunos pacientes en la mucosa oral, ocular, en la piel o en el pabellón auricular,  tiene como denominación ictericia.

La ictericia es un signo clínico que se expresa cuando existe una alteración en el metabolismo de la bilirrubina, que permite que esta alcance niveles mayores a 2 mg/dl en sangre y se acumule en los tejidos proporcionándole esa coloración amarilla.

Este signo clínico en un paciente felino,  abre un abanico de posibles causas que necesitan un abordaje metódico para buscar el origen del trastorno.

Existen muchas causas, entre ellas las infecciosas, como la infección por Mycoplasma haemofelis. Estos agentes  pueden destruir los glóbulos rojos por sí mismos, o condicionar a que estos sean destruidos por el sistema retículo endotelial (hígado o bazo). Al momento de romperse los glóbulos rojos, de inmediato se libera hemoglobina contenida en ellos, la cual se transforma en bilirrubina en los órganos  mencionados. Si la infección es aguda, se acumula en cantidades suficientes en los tejidos y el gato se torna amarillo y se denomina ictericia pre hepática. Se puede presentar en gatos de cualquier edad, pero juega un papel muy importante la presencia de un factor inmunosupresor como podría ser una neoplasia, infección por el virus de leucemia felina, inmunodeficiencia felina o peritonitis infecciosa felina.

La segunda razón por la cual un paciente puede estar amarillo, es que tenga un problema en el hígado propiamente dicho, y constituye la causa más importante y preocupante de ictericia. Por ejemplo el complejo colangitis/ colangiohepatitis, lipidosis hepática (hígado graso), o el desarrollo de una hepatopatía toxica por ingestión de sustancias toxicas o fármacos con hepatotoxicidad. En estos casos, la capacidad de los hepatocitos para conjugar la hemoglobina se ve comprometida y aumenta su nivel en sangre y tejidos, provocando así la coloración amarilla. Es importante considerar que un felino obeso anoréxico puede desarrollar lipidosis hepática en escasos 3 días de inanición, complicando cualquier enfermedad primaria o concurrente.

La tercera razón por la cual un paciente pueda presentar ictericia, es que exista una obstrucción por un cálculo (lo cual es poco frecuente en gatos)  que dificulte la salida de la bilis a través de su conducto hacia el intestino, alguna condición que haga que la bilis se torne espesa y se dificulte su excreción, que exista una alteración anatómica como puede ser la inflamación de los conductos biliares o crecimientos tumorales que obstruyan la salida de la bilis y produzca lo que se denomina colestasis. Por consiguiente se acumula la bilis en la vesícula biliar produciendo una ictericia post hepática.

Actualmente se ha descrito un síndrome denominado triaditis, el cual se define como una enfermedad inflamatoria del hígado,  páncreas e intestino (duodeno) del gato. Difícilmente al momento de la consulta, podremos saber cuál fue el origen de la condición, sin embargo hay que tomar medidas inmediatas para tratar de detener el cuadro clínico. En un estudio retrospectivo realizado por Weiss y colaboradores, el 83 % de los gatos con colangiohepatitis también tenía enfermedad inflamatoria intestinal , 50 % tenían pancreatitis concurrente, y un 39 % tenían tanto enfermedad inflamatoria intestinal  concurrente como pancreatitis. Esto podría justificarse debido que la anatomía del sistema hepatobiliar felino es particular porque en la mayoría de los gatos (> 80%) los conductos pancreáticos y biliares se unen para formar un conducto final común que desemboca en el duodeno. En un 10-20% de los gatos, el conducto pancreático está separado y este no se comunica con el conducto biliar común, que entra en el duodeno de manera independiente. Esta estrecha comunicación entre el hígado, el páncreas y el duodeno es uno de los factores que se cree que predispone a los gatos a la inflamación concurrente en los tres órganos.

Probablemente exista una relación entre la inflamación intestinal y el ascenso de  bacterias a través  del conducto biliar común  al conducto biliar o pancreático, causando la inflamación de estos órganos, bien sea por inflamación del conducto que produce una obstrucción o la instauración bacteriana propiamente dicha.

Independientemente de la causa, siempre que observes algún comportamiento anormal en tu gato, pérdida de apetito, de peso , apatía o ictericia, llévalo de inmediato a tu veterinario de confianza, quien le realizará los exámenes complementarios de rutina y te sabrá orientar acerca del pronostico y tratamiento de la enfermedad.