Es una raza china muy antigua, cuyo nombre significa piel de arena, ésta fue utilizada como guardián de templos y tumbas, como perro de combate, cazador de jabalíes y para vigilar rebaños.  En 1947 bajo el régimen comunista chino los perros fueron prohibidos ya que el cuidado de mascotas se consideraba un lujo, de modo que, para la década de los 60 el Sharpei estuvo a punto de desaparecer. Gracias a personas dedicadas a cuidarlos, algunos ejemplares fueron exportados a Estados Unidos y Europa donde se dio a conocer la raza y comenzaron a criarlo. Fue reconocido como raza por la American Kennel Club en 1991.
El Sharpei es un perro de talla mediana llegando a medir hasta 52 cm a la altura de la cruz, y pesa entre 10 y 25 kg. Suele tener un carácter dominante, por lo que hay que educarlo de manera firme pero sin excesos porque puede fomentar su agresividad. Podría llegar a ser agresivo con sus congéneres, por ello hay que socializarlo desde cachorro con otros perros ajenos a su manada. Es amoroso con su amo y  le gusta compartir con los niños.

Cuando es cachorro posee energía y jovialidad, por lo que es necesario que descarguen esa vitalidad con juegos y paseos. En su edad adulta ya son de carácter más apacible, calmado y sedentario.
Algunas personas podrían tener reacciones cutáneas al entrar en contacto con el pelo del Sharpei, por lo tanto es un factor importante al momento de considerar llevar uno a casa.
En cuanto a la predisposición a sufrir enfermedades, son pacientes que pueden presentar entropión (párpado invertido en dirección hacia el ojo) y de no tratarse, puede desencadenar problemas oculares mayores. Existe la creencia de que sufren de la piel más que otros perros, sin embargo desde el punto de vista dermatológico, es muy frecuente encontrar alergias con otitis externa secundaria, dermatitis de los pliegues y demodicosis (ácaros foliculares), aunque no en mayor proporción que en otras razas predispuestas como por ejemplo el Pug, Bulldog, Bull Terrier, etc.
El problema radica en el diagnóstico y el tratamiento, ya que en otras razas al momento de la consulta, con un raspado y una citología de piel se puede inferir la causa de las lesiones e indicar el tratamiento adecuado; en el Sharpei no se puede debido a que el grosor de su piel dificulta un raspado profundo. A menudo es necesaria una biopsia para diagnosticar la causa y tratarla efectivamente.

Existe una enfermedad denominada mucinosis cutánea, la cual consiste en la aparición de ampollas que exudan un fluido viscoso que puede servir como caldo de cultivo a las bacterias y complicarse con infecciones secundarias. Debido a las características únicas de la piel del Sharpei, hace que sea más común su presentación en esta raza.
El manejo y cuidado de la piel de un Sharpei sano, no es distinto al de cualquier otro perro: un baño al mes con un shampoo cosmetico, limpieza profilactica de los oídos y corte de uñas son muy importantes. Sin embargo, el control de ectoparásitos debe ser riguroso y ante la aparición de algún tipo de lesión, hay que acudir al veterinario.

Si tienes un Sharpei que presenta problemas en los ojos o piel, no lo automediques, llévalo al veterinario quien te asesorará en cuanto a los cuidados y tratamiento de tu mascota.